Rueda de prensa

Es posible que estos vídeos de la rueda de prensa de ayer del equipo de abogados de Donald Trump sea censurado en YouTube. Pero si no es así y si consiguen verlos, les ruego que comparen lo que pasó con el artículo de El País que está a continuación. Qué vergüenza de periodistas.

https://elpais.com/internacional/elecciones-usa/2020-11-19/trump-sigue-agitando-la-conspiracion-mientras-se-cierra-el-plazo-legal-para-disputar-los-resultados.html

Abran

los

ojos

Cimafunk again

A poco menos de un año del último post, sigue siendo lo mejor que, desde mi humilde punto de vista, ha sucedido en el mundo. Lo mejor a nivel artístico/existencial. Ustedes me entienden. Desde la última actuación en Santiago de Compostela, señores, ha habido un océano de acontecimientos. Pero el mejor, el que ha significado un cambio mundial de percepción, ese cambio, señores, ese cambio vino como una bofetada (galleta dicen los cubanos, y en este momento como que me gusta más) en plena cara al salir de la ducha. Pero quémeestáscontando. Peroquéestápasando. Perocómoquehaycensura. Perodicesqueestáncensurando. Mientras investigamos a fondo el tema, les dejamos con algo que cura aunque no sufras.

Y después de este magnífico concierto, les ruego vean este vídeo HASTA EL FINAL. Sólo eso.

Our heroes today don’t wear masks!

Memes…

Según Wikipedia… “Un meme​ es, en las teorías sobre la difusión cultural, la unidad teórica de información cultural transmisible de un individuo a otro, o de una mente a otra, o de una generación a la siguiente. Es un neologismo acuñado por Richard Dawkins en El gen egoísta (The Selfish Gene), por la semejanza fonética con «gene» —gen en idioma inglés— y para señalar la similitud con «memoria» y «mimesis».”

Pues eso… los chistes que se esparcen por whatsapp como la pólvora.

Mientras en Cataluña pasa lo que está pasando (no me atrevo yo a ponerle nombre… porque no sé), España entera está descojonándose con los memes estos. Los de “un lado” y los del “otro”.

Y digo yo… esas mentes ingeniosas, satíricas, sarcásticas, irónicas… ¿a qué se dedican en su tiempo “no libre”? Porque algunos (no todos) son bueníííííísimos. Y dividen el país entre los que tienen whatsapp y los que no. Y recorren mundo. ¿A mí me llegan a veces vía Londres!

¿Es eso lo que ganamos? ¿Memes? ¿Memes donde todo vale con tal de reírse del “otro”?

Me pregunto qué cantarán las chirigotas el próximo carnaval en Cádiz. Y en los ninots de las fallas de Valencia.

Qué cosas estamos viviendo. Cuando piensas que ya “la cosa” se acabó porque por fin alguien ha tomado una decisión (buena o mala, mejor o peor)… ¡zasca! el otro se sale por peteneras y “la cosa” da otro giro.

Mientras, el españolito (vasquito, gallegito, castellanito, catalanito, andalucito….. etc.) de a pie, sigue levantándose para ir a trabajar (el que tenga trabajo), para levantar el país (¡¿cuál?!). Mientras, las guerras de otros lados siguen matando gente. Los presuntos corruptos señalados de hace años, siguen en el mismo sitio. Y menos mal que aquí empezó a llover como los dioses mandan…

Y las teorías de la conspiración, las estrategias, los rompecabezas, siguen germinando, ¡cómo no! ¡Nada tiene sentido! ¿Qué le estamos enseñando a los jóvenes? ¿Que ni la constitución, ni el estado ni los jueces, ni la policía, ni la política, sirven para nada?

Tiempos convulsos. ¿Malos tiempos para la lírica… o no? ¡Para los memes, bueníííííísimo!

¡Ea! ¡He dicho!

Arde Galicia, Asturias, León, Portugal…

Lo que sentimos los gallegos este pasado domingo no tiene nombre. Nunca oí tantas veces “fin del mundo” en tan poco tiempo.

En lugar de verter en este “papel” la rabia y el dolor que sentimos, prefiero copiar y pegar un artículo que escribió alguien a quien conozco y aprecio. Ahí va:

Economía Digital

 A Coruña, 19 de octubre de 2017

“Estoy indignado, cabreado. Ya no es un problema de sector, sino de sociedad. Fue dramático, un Prestige del interior de Galicia (…) Creo que es necesario reunirse todos los agentes, la universidad, los trabajadores, los propietarios forestales, las empresas, catedráticos de Derecho Civil para el tema de la propiedad… Tenemos que cambiar y transformar Galicia. Es imposible no hacer nada”.

Así se expresa Elier Ojea, el presidente de Confemadera, todavía “afectado” por las escenas “de Baiona o de Nigrán” del pasado domingo, cuando la ola de incendios se cobró la vida de cuatro personas y calcinó decenas de miles de hectáreas. La patronal representa a una industria que factura 2.800 millones al año y sostiene 20.000 empleos directos. Ojea también está al frente de Fearmaga, la agrupación de aserraderos y rematantes y la patronal más antigua del sector de la madera.

“Podríamos ser la séptima u octava potencia forestal de Europa y nos estamos convirtiendo en una carbonera”, lamenta el empresario, que ve como tras años y años debatiendo sobre los males del monte gallego, acertando incluso en el diagnóstico, los problemas se enquistan sin que nadie sea capaz de desarrollar una estrategia a largo plazo que asegure el futuro forestal de Galicia mediante la ordenación y explotación eficiente del territorio.

Confemadera: “Podíamos ser una gran potencia forestal en Europa y estamos convirtiendo el monte en carbón”

“El único problema que tenemos aquí, y siento decirlo, es el concepto cortoplacista de nuestros políticos. Temas de medio y largo plazo no interesan. Ellos quieren la foto del verano para criticar al Gobierno o criticar a la oposición y punto. Ya está pasando con estos incendios. Ahora llueve durante mes y medio y olvidamos todo”, censura Ojea.

A la pregunta de por qué arde Galicia, el presidente de Confemadera incide en que hay una multiplicidad de causas, pero ve una de las más perversas en el minifundio. “En Ourense tenemos 550.000 hectáreas de superficie forestal. Hay cientos de miles de propietarios con parcelas de 400 metros y cerradas. Eso no lo proteges aunque pongas un helicóptero en cada parcela”, dice. “Los propietarios ahora ya no saben ni donde está su monte. Es gente que ya no vive allí y que si arde tampoco le importa porque, total, son 400 metros. Hace 50 años el monte estaba mejor cuidado que ahora”, concluye, aludiendo a los campesinos que limpiaban las parcelas y abrían los caminos, frente al nuevo propietario que “igual vive en Bilbao”.

“Eso no puede ser. Una sociedad como la nuestra no puede permitirse que alguien pueda decir esto que estoy diciendo. Algo estamos haciendo mal”, insiste.

“A los políticos no les interesa hablar a medio o a largo plazo. Les interesa la foto del verano para criticar al adversario”

Con el Plan Forestal que dejó Manuel Fraga sistemáticamente incumplido, una estructura de la propiedad minifundista y una plantación cada vez más enfocada al ciclo corto, principalmente al eucalipto, en Confemadera piden una hoja de ruta a largo plazo, poniendo inversión y ganas por parte de la Administración.

“Si mañana aparecen 200 hectáreas para trabajar, vas a tener gente dispuesta a invertir en esa superficie. El problema es cómo juntas 200 hectáreas si las parcelas son de 400 metros. Individualmente no puedes, es la Administración quien tiene que impulsarlo”, señala.

La actuación sobre la propiedad sería la primera medida. La segunda, “plantar para los nietos”. “Antes se pensaba en árboles de 40 o 50 años, aquellos pinos que daban un 30% de madera limpia con la que podías hacer tarima o moldura, producto con un valor añadido superior a otros. Hoy en Galicia puedes hacer un modelo combinado como en Francia, con el apoyo a bosque de ciclo corto combinado con bosque de caducifolias. Actualmente tenemos que importar madera francesa porque aquí no hay, no tenemos superficie adecuada para plantar”, explica Ojea.

La industria forestal factura 2.800 millones al año y sostiene 20.000 empleos directos en Galicia

Castilla y León, con un 80% de superficie pública, está a punto de superar a Galicia en gran parte de estos aspectos porque tiene capacidad para tomar decisiones. Nosotros tenemos que estar negociando con cada propietario, con cada Concello… ¡Aquí no se llega a un acuerdo en la vida!, lamenta.

Por eso solicita ese gran acuerdo entre los distintos actores. “Después de lo que pasó tenemos la obligación de pedir esto. La sociedad gallega tiene que sentarse. Esta es nuestra tierra. Es de todos. Da igual si quieres buscar rentabilidad en la madera y crear riqueza y valor añadido, o si quieres simplemente pasear por nuestros bosques. Todos tenemos que participar”, concluye.

Sempre Sindo

No sé cuándo ni cómo nos conocimos. La memoria, querido amigo, últimamente anda jugando conmigo. Manolo debe saber. Él es nuestra memoria histórica.

Sé que éramos críos, menores, y tú encontraste un montón de mentes nuevas, de primera mano, ávidas de saber, con la edad perfecta para escuchar con ojos y bocas abiertas todas esas cosas que nos contabas con esa voz ronca, profunda y potente, y nos mirabas con esos intensos y bellos ojos verdes sembrando en nosotros la bacteria de la revolución y del anarquismo, de Fassbinder y Schygulla.

Puro nervio. Pura pasión. Pura entrega.

Ya debieron pasar unos 40 años de aquellos primeros encuentros, y aún que nos veíamos poco -yo anduve hasta hace poco en la emigración rebelde- ese abrazo al reencontrarnos era el abrazo más verdadero del mundo. No hacía falta ni hablar. Con la mirada lo decías todo.

Nos trajiste a Uli, eterna Penélope, a Iris y Eric, sin contar tu extensa familia y allegados. Nos llevaste a comer y cenar a la Cabana y a Partovia. Como la gallina con sus pollitos, te gustaba rodearte de los tuyos.

Y te fuiste para el Barco (de Valdeorras), a donde fui a visitarte una sola vez, y me encantó ver vuestra casa, vuestro hogar, donde todavía estaban los dos caballos.

Sindo, eras guapo por dentro y por fuera. Tenías un corazón demasiado grande, por eso aguantaste tantos infartos. Demasiado sensible con la injusticia, con los políticos y la política de mierda de ayuntamientos, autonomías, estados y del mundo entero. Llegamos a pensar que eras inmortal.

Y mira tú, que volviendo de un viaje a Alemania, se te pegó una puta bacteria que, sin piedad, te arrancó de nosotros. Pero que sepas que siempre, siempre, estarás entre nosotros y serás recordado con inmenso cariño.

Londres de nuevo

Después de más de 25 años he vuelto a esta ciudad en la que fui tan feliz, donde aprendí tantas cosas sobre el mundo, pero sobre todo sobre mí misma.

Encontré en parte una ciudad nueva: la noria (London Eye), el Shard, el pepino….  y el mercado de Camden Town casi ni lo reconocí, si no fuera por los puentes sobre los canales.

Una ciudad sin papeleras, para evitar las bombas, llena de colas para todo: para entrar en los locales, para ir al baño, para sacar dinero…

Una ciudad donde el metro te llena la nariz de (con perdón) mierda…

Pero una ciudad llena de vida. Gente, gente, gente, gente!!

Nos encontramos gente muy amable que con sólo verte consultar un mapa se te acercan para preguntar si necesitas ayuda.

El 1 de abril, día de las mentiras en Inglaterra, nos la metieron doblada. Fuimos a “colgarnos” de la verja de Buckingham Palace, para ver el cambio de guardia, y después de estar media hora apretujados, un policía del otro lado vino para avisar que ese día NO había cambio de guardia. Grrrrrrrrrrr….

Delante del palacio, grúas gigantescas (pensamos que Isabel tenía obras delante de su casa) y la calle entera llena de caravanas y furgonetas… hasta que preguntamos y nos dijeron que estaban grabando una película para  Disney. Increíble el dinero que se gastan. Era casi una ciudad completa allí en los arcenes del Mall!

En Trafalgar Square, más policías que turistas. En una esquina una manifestación de izquierdas contra los fascistas (?).

El puente de Westminster lleno de gente, con las farolas llenas de flores después del reciente y trágico atentado. Flores también en Scotland Yard para homenajear al policía muerto.

No sé si volveré, pero al menos, este pasado fin de semana “respiré” de nuevo un poco el ambiente que viví hace unos 30 años, donde fui tan feliz, donde aprendí tanto.

Y ahora se quieren desconectar. Nunca quisieron ser parte de Europa, siempre se sintieron diferentes… buena suerte Inglaterra, ojalá encuentres lo que buscas.

Hasta siempre, Londres, hasta siempre…