Después de más de 25 años he vuelto a esta ciudad en la que fui tan feliz, donde aprendí tantas cosas sobre el mundo, pero sobre todo sobre mí misma.

Encontré en parte una ciudad nueva: la noria (London Eye), el Shard, el pepino….  y el mercado de Camden Town casi ni lo reconocí, si no fuera por los puentes sobre los canales.

Una ciudad sin papeleras, para evitar las bombas, llena de colas para todo: para entrar en los locales, para ir al baño, para sacar dinero…

Una ciudad donde el metro te llena la nariz de (con perdón) mierda…

Pero una ciudad llena de vida. Gente, gente, gente, gente!!

Nos encontramos gente muy amable que con sólo verte consultar un mapa se te acercan para preguntar si necesitas ayuda.

El 1 de abril, día de las mentiras en Inglaterra, nos la metieron doblada. Fuimos a “colgarnos” de la verja de Buckingham Palace, para ver el cambio de guardia, y después de estar media hora apretujados, un policía del otro lado vino para avisar que ese día NO había cambio de guardia. Grrrrrrrrrrr….

Delante del palacio, grúas gigantescas (pensamos que Isabel tenía obras delante de su casa) y la calle entera llena de caravanas y furgonetas… hasta que preguntamos y nos dijeron que estaban grabando una película para  Disney. Increíble el dinero que se gastan. Era casi una ciudad completa allí en los arcenes del Mall!

En Trafalgar Square, más policías que turistas. En una esquina una manifestación de izquierdas contra los fascistas (?).

El puente de Westminster lleno de gente, con las farolas llenas de flores después del reciente y trágico atentado. Flores también en Scotland Yard para homenajear al policía muerto.

No sé si volveré, pero al menos, este pasado fin de semana “respiré” de nuevo un poco el ambiente que viví hace unos 30 años, donde fui tan feliz, donde aprendí tanto.

Y ahora se quieren desconectar. Nunca quisieron ser parte de Europa, siempre se sintieron diferentes… buena suerte Inglaterra, ojalá encuentres lo que buscas.

Hasta siempre, Londres, hasta siempre…

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