Recuerdo el susto que me llevé la primera vez que vi uno de estos individuos subiendo por una escalera de cuerda a un balcón.

Y claro, como se corre la voz, llegaron también estos otros y se unieron al tipo de rojo (bueno, estos llegaron incluso antes):

Y ahora ya la imaginación al poder (que uno ya no sabe si en esa casa hay un niño, un psicópata o un cachondo o todo a la vez…)

Anuncios