y después de comer y la siesta and all that jazz… me encuentro en el balcón una reunión familiar que ya me está sobrepasando.

Porque todo empezó con la desaparición de Mixi. Este:

Como la gata de la vecina tenía gatitos, creí escoger a “Calcetines”. Este, aquí con su mamá:

…pero él no me quería a mí. Así que lo intenté con Félix:

que me dijo, “sí, quiero”. Y todos contentos.

Pero… (siempre hay un pero… aquí habrá unos cuantos) a Maruxa, ésta:

también le dio por desaparecer y “me” dejó en herencia a “Miquiña”, nieta de la gata de la vecina. Al pasar los meses, y debido a ciertos cambios anatómicos, “Miquiña” pasó a ser “Miki”. Y yo acabé con dos preciosos gatos grises, uno con ojos amarillos (Félix) y otro con ojos verdes (Miki):

Y mientras estos dos van creciendo, la gata inicial, la de la vecina, tuvo otra camada. Y ha decidido, unilateralmente, que la familia que come unida, permanece unida, y así estamos.

Por la noche, con el pequeño zoom de mi cámara capté la imagen de la luna llena con lo que supongo es Venus… ¿no?

Y esta mañana, de repente me avisó un pajarito de algo

y cuando miré, vi esto:

Y con este arco-iris os dejo hasta la próxima entrada. Bicos a todos.

 

 

 

 

 

 

 

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