Ayer volvimos a conectarnos vía Skype con el maño que está en Manchester, aunque para su abuela (de 95 años), era la primera vez. Creo que todavía no se ha recuperado de la impresión.

Lo bueno de todo esto es que me llevo yo las medallas. Ella piensa que soy yo la que, tras “sabediósqué”, es capaz de conseguir ese milagro de poder ver y hablar con su nieto que está tan lejos a través de una carpeta más o menos metálica, que llaman ordenador.

Y nada, allí todos, adorando al niño y al dios de la informática…

(Niño, este te lo dedico, cuidate por ahí, take care, enjoy yourself and open your eyes!)

Anuncios