Aunque todavía ni ellas, ni nosotros tenemos claro lo de los nombres, yo las llamo así:

Pequerrechiña

Osito/a (depende). Últimamente, “osito trotador”…

María Luisa. Sin comentarios.

El primer contacto con el suelo fue todo un acontecimiento. Y el descubrimiento de que pueden trotar es desternillante para el espectador.  Tienen un mes y casi cuadriplican el tamaño que tenían al nacer.

Osito(/a) tuvo neumonía. Mucho susto. Veterinario, antibióticos, pinchazos, radiografías… 12 horas con fiebre y dormitando encima de mí, con una respiración aceleradísima y a la mañana siguiente, ya estaba jugando con sus “manitas”. Increíble.

Dos días sin ellas y las extrañé. Esto sólo lo entiendes cuando eres madre… Bueno, sí, qué pasa, estoy un poco tonta… ¿y?

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