Mi pequerrechiña se fue con su mamá al cielo de los perros. Fue la última de diez en nacer. Nació frágil y débil, y pese a todos los mimos, cariños y cuidados de sus dos mamás postizas, no pudimos hace rnada. Pero la tristeza no puede estar mucho tiempo. Sus hermanas, tres pequeñas hipopótamas, requieren todas nuestra atención.

Están felices en su mundo ciego de calor y leche. Aquí Pili:

Esta Mili:

Y esta Perlita, alias “osito”:

Son graciosas, regordotas, ávidas en chupar la tetina del biberón, impredecibles cuando las estimulas para que hagan sus cositas…

Hace dos noches había una luna preciosa

y un pequeño y saltarín visitante hizo acto de presencia:

Pese a las malas noches, una todavía se complace en observar más y más flores:

Algunas de raros colores.

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