Es curioso que una aldea de la Galicia profunda (o como se dice ahora por aquí, “del medio rural”) se llame Avión. Una aldea que, como tantas y tantas otras durante la guerra y la posguerra, vio cómo muchos de sus habitantes partían hacia América en busca de una vida que no encontraban en casa. Y es desde hace unas décadas que el avión (esta vez el de pasajeros) trae continuamente de vuelta a los hijos de esos primeros emgirantes (algunos con grandes fortunas) y repueblan la zona con casas dignas de cualquier urbanización residencial de las afueras de una gran ciudad. http://www.concelloavion.org/ La ida la hicimos por Beariz. La vuelta, por el Ribeiro (Leiro y Boborás). Pese a la insultante sequía, el agua brota insistente de lugares a veces incomprensibles… ¿a que parece que sale de la roca? Lo confieso: me fascinan estas construcciones. ¡Sheilitaaaaaaaaaaaaaaa, miraaaaaaa! Y tres fotos en Boborás: Queridos amiguitos ¡Felices Pascuas!

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