Estos días están vaciando los depósitos de “A mina vella”, donde nace el agua que bebemos cada día (sí, también hay agua de la traída, pero yo siempre recuerdo beber de la fuente) y el “pilanco”, donde antes se lavaba la ropa y ahora van a beber las abejas de unas polémicas colmenas (de las que hablaré en algún momento).

El pilanco necesitaba esa limpieza. Tenía ya un ecosistema propio:

Y aquí la fuente (debe ser de la juventud, por la edad a la que llegan los aborígenes…):

Y sí, la primavera se asienta. Las temperaturas, sin embargo, son la comidilla de la aldea y de la provincia. Demasiado calor para el mes en que estamos. Aquí, la cerdeira (cerezo, para los foráneos):

Mañana va de pan con sorpresa.

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