Con los maños llegó la revolución gastronómico-festiva. Se inauguraron las comidas al aire libre. Fue una comida frugal. My sister trajo una empanada de zamburiñas (ñam-ñam), que acompañamos con una ensalada. Luego vino el sabroso arroz/risotto de verduras que hizo la Maru. Estaba taaaan rico, que me olvidé de hacer la foto. Así que la hice con lo que sobró, en el “tupper”: Y luego, la orgía de los sentidos, los postres: cañas de la pastelería Cerviño de O Carballiño, y el requetebuenísimo flan de manzana de la Maru: Café y copas Y, después de la consabida siesta, la caminata. Dedicadas las fotos en especial para esas dos descreídas que andan difamándome por el blog… Mis amigas de la infancia y juventud, que de nuevo nos encontramos recorriendo los mismos caminos… quién nos lo iba a decir… La verdad que la caminata se hace agradable, charlando del ayer, del hoy y del mañana, con sorpresas en el camino como estas: Mañana, más.

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