Desde hace años, la misma pareja de anduriñas viene a anidar a la casa. Mi querida y añorada tía siempre le abría la bodega por la mañana y las golondrinas se afanaban, primero en renovar el nido que permanecía de años anteirores, y una vez realizada la puesta y rotos los cascarones, en alimentar la prole.

Yo he querido tomar el relevo y desde ayer le abro la bodega a esta parejita que me espera por la mañana en el tendido eléctrico:

Y aquí los nidos:

Nótese la estantería de madera…

Pues eso, queda inaugurada esta primavera/verano (Ourense máxima en España, 30º… ¡mallorquines, vais a tener que venir a veranear a Galicia!).

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