Ayer sobre las 12 del mediodía, llegó el camión con mi mudanza.

Con mis trapalladas.

Allí al fondo, 26 años metidos en cajas. Ya estoy tranquila, llegó todo y llegó bien. Ahora, a bucear y encontrar. Por ejemplo, el cargador de la batería de la cámara. Espero encontrarlo antes de que se me acaben las fotos que están en el banquillo, porque me estoy acostumbrando a llevar la cámara en el bolsillo del “uniforme” (de esto hablaré otro día).

Sigo levantándome temprano. Entre las 07:30 y las 8:00. Me dirijo al baño con el portátil. Escucho la BBC por las mañanas. Es mi cordón umbilical con el mundo en inglés. Una vez aseada y hecha la cama, a la cocina. Una de mis tareas es encender el fuego en esta maravilla:

Todavía no domino el arte del fuego (jeje… parezco una neandertal, o una concursante de Supervivientes). La pastilla, las piñas, la leña fina, la no tan fina… tira del aire (sí, sí, como en los coches “antiguos”), deja un poco abierta la puerta, ahora cierra si hay brasas… en fin, todo un tratado que estoy aprendiendo. Pero ese es el tramo final del asunto. Antes hay que ir a buscar la leña. Y hay tres (que yo sepa) lugares diferentes. En uno se cogen las tablas más finas, en otro la leña más gruesa, el otro lugar por ahora no se ha tocado… debe ser para otros menesteres. Y a buscar la leña con un carretillo. Que no me vengan con gimnasios…

Esta mañana me falló Maruxa. Debía de estar ocupada en otras faenas propias de su especie. Apareció más tarde, para saludar o para pedir disculpas por la tardanza.

Y pude fotografiar, ayer también, a Pelusín/Preciosín:

Y ahora, dos fotos de “interiores”. Una del interior de la furgoneta del “agricultor” (ese que comenté viene una vez por semana):

Y la del panadero:

¡Ñam, ñam! Da unas ganas de comerrrrrrrrrrrrrrrr.

La entrada de las coplas se ha pospuesto. La llegada de mis trapalladas me retrasó un poco, pero todo llegará.

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