Todo empezó aquí:

Sí, en esta casita en ruinas nació una servidora hace 50 años. Siempre le he tenido un cariño especial y quise hacer estas fotos porque en un futuro próximo será derruida.

En la última foto se ve cómo mi primo el bárbaro, al no poder abrir la puerta, le abrió un boquete a lo Freddy Krueger, para ver si quedaba algo digno de recuperar (y lo encontró, un “pipotiño” -léase barrilito- que va a restaurar para rellenar de algún líquido alcohólico y poner en su maravillosa “state-of-the-art” bodega). Asoma una vieja maleta, parece ser propiedad de mi tía la que vive en la tierra de las anchoas. Tío, si me lees, coméntaselo, igual quiere recuperarala… a saber qué tiene dentro…

Y ahora os presento a las mascotas de mis vecinos:

Esta es Maruxa, la gata de mi vecina Ubaldina. Viene a mi encuentro mientras tomo mi café, fumo mi cigarro y saludo al tímido sol, dando gracias por un nuevo día, por una nueva etapa de mi vida. Se me mete entre los pies, buscando las caricias que sabe que va a recibir. Gracias, Maruxa, por acompañarme por las mañanas.

Esta es Xana, de mis otros vecinos y primos:

Se deja ver poco. Tiene porte aristocrático (siamesa al fin) y deambula más por su casa y su entorno.

Este es Mixi (bueno, eso al menos es el nombre que yo le entiendo a mi prima, igual es otro, pero yo lo llamo así):

Es un pobre gato tullido, cojo, tuerto y hace poco se ve que libró una cruenta batalla con sabe-dios-quién (se comenta que quizás un gato montés) que le abrió un tajo en la parte izquierda del cuello (la que no se ve en la foto, no me gustan el periodismo amirillista, jaaaaaaaaaaaaaajajajaja). Mi prima salió corriendo para el veterinario, que le hizo un no muy lindo pespunte y ahora anda rascándose los picores de las burdas puntadas, que acabarán cayendo con el roce… o no…

Mixi viene a comer cuando le da la real gana. Ahora, en plena época de celo felino femenino, andan todos los machos gatunos revolucionados. ¡Hasta hacen cola y esperan “religiosamente” (con perdón) su turno para poder satisfacer los deseos de las hembras del lugar! Qué cosas…

Esta gata no sé cómo se llama (todavía), pero es de los vecinos que, durante el curso escolar, vienen los fines de semana. Está preñadísima. En cualquier momento alumbra:

Ayer me la encontré en el gallinero (??). No me pregunten cómo se metió allí, porque le tuve que abrir la puerta para salir. Luego vino detrás de mí pidiendo comida y le di la ración de Mixi, que no apareció hasta la noche y se quedó sin comer.

Esta es Pitufa. La perra de la vecina y prima que queda del pueblo:

La foto no es muy buena y no le hace justicia. Pitufa es una simpática perrita belfa, muy activa, siempre parece ocupada en perseguir o buscar algo. Pitu, para los amigos.

Y este es el rey de los perros. No es del pueblo, pero sí de la parroquia (estamos hablando de 300m más o menos). Se llama Booth. Bueno, suena Buz, no sé cómo se escribe, pero os hacéis una idea:

Las fotos no son buenas, pero no hubo forma de hacerle una en todo su esplendor. Él sabía que había “chuches” a la vista y desoía continuamente la petición de su ama de estarse quieto. Es enorme, aunque no se aprecie aquí. Esta mañana temprano vino por ahí a saludar. Muy inteligente, como a Pluto, sólo le falta hablar. Da ganas de subirse encima y salir a galopar… (tranquila, M., es sólo de boquilla…).

Aún falta fauna (Preciosín, Mica…). Pero hay más tiempo que vida. Acabo de llegar.

Mañana más. Estoy preparando una de coplas. Extraño, ¿verdad? Aguantad la intriga…

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